Actividad física, reguladora de conductas negativas de los estudiantes del nivel secundaria

Abstract

La activación corporal orientada a una práctica de calidad constituye un factor esencial para el bienestar físico, emocional y social de las personas. La evidencia señala que la actividad física, el deporte y la Educación Física, cuando se realizan de manera sistemática al menos treinta minutos por sesión y tres veces por semana generan beneficios significativos, tales como un mayor gasto energético, mejor digestión y fortalecimiento del sistema musculoesquelético. Estos espacios no solo promueven estilos de vida saludables, sino que también se convierten en escenarios privilegiados de socialización y aprendizaje. A través d ellos, los niños y adolescentes desarrollan valores, habilidades motrices, destrezas sociales y actitudes favorables hacia la convivencia. Por otro lado, la presencia de conductas negativas en la infancia y adolescencia constituye un indicador relevante para la comprensión del desarrollo socioemocional. Aunque algunas manifestaciones agresivas parecen tener bases temperamentales o biológicas, la literatura señala que la mayoría de estas conductas se expresan y consolidan en función del entorno familiar, escolar y comunitario. En este sentido, la práctica regular de actividad física y deporte emerge como una estrategia preventiva y formativa que contribuye a modular comportamientos no deseados, fortaleciendo la integración social y promoviendo un desarrollo integral más equilibrado.

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